personalidad

La interacción social y el desarrollo de la personalidad

El concepto de personalidad se define como la organización, consistente en el tiempo, de las características psicológicas, físicas y sociales que posee una persona, que lo hace único con respecto al resto. Esta se compone de dos elementos: el temperamento (de origen biológico) y el carácter (de origen social). 

Desde las Teorías constructivistas, la sociología y la psicología clínica se plantean cuestiones  sobre qué aspectos de la personalidad se ven condicionados de forma directa según el tipo de interacción que tengamos. Veamos algunos de los aspectos de la personalidad influenciados por la interacción humana:

  • Los estilos cognitivos: El concepto estilo cognitivo se refiere a la relación que existe entre la inteligencia y la personalidad, es decir, cómo procesamos la información que recibimos. Este se puede ver en dimensiones tales como la impulsividado reflexividad al dar una respuesta..Es indispensable que haya una buena interacción social en este aspecto en edades tempranas (Educación Infantil, y primeros tramos de Educación Primaria), ya que el estilo cognitivo de una persona sufre pocas variaciones a partir de la adolescencia.

  • Las Habilidades Sociales: Las habilidades sociales se pueden definir como aquella conductas o destrezas que son necesarias a la hora de relacionarse o interaccionar con otras personas. Esto incluye la manera en que uno expresas sus sentimientos, deseos, opiniones o derechos propios. Estas dependen de la calidad en las interacciones recibidas; el nivel de socialización adquirido; lo significativo que hayan sido los intercambios comunicativos, y del éxito social alcanzado tras la realización de aquella conducta.

  • El autoconcepto y la autoestima: el autoconcepto se define como el juicio e imagen que tenemos sobre nosotros mismos. Este engloba aspectos físicos, psicológicos , sociales y morales. Este implica juicios descriptivos y juicios de valor . Ese juicio de valor que hacemos hacia la propia persona se definiría como autoestima. Tanto el autoconcepto como la autoestima reciben un fuerte impulso de la interacción y de la actitud que las personas más significativas para el niño tengan con el mismo.

  • El desarrollo moral: la moral se puede definir como las reglas y posicionamientos por los que se rige el comportamiento de una persona en una sociedad. Esta se transmite desde la infancia a través los llamados “agentes socializadores”, como son la familia, la escuela, el entorno social, los medios de comunicación, etc. Por este motivo, es otro aspecto de la personalidad que que está ligado a la interacción que el niño desarrolle con su entorno.

  • La motivación: la motivación se define como algo que anima y produce interés en una persona para actuar o realizar algo. Esta se divide en motivación intrínseca ( el incentivo es la actividad misma que vamos a realizar) y motivación extrínseca (el incentivo por hacer algo viene por recompensas externas) . La implicación familiar, de los maestros, y de los compañeros determina la motivación extrínseca de forma directa, y la motivación intrínseca de forma indirecta.

  • Regulación emocional: se podría definir como la toma de conciencia entra la emoción existente, el pensamiento y la conducta. Esta se aprende desde la niñez, según coherencia educativa que haya entre los agente educativos del niñ@ (familia, escuela, sociedad…).

    Referencias Bibliográficas y Enlaces de interés:

    POZO, J. (2010).TEORÍAS COGNITIVAS DEL APRENDIZAJE. FACULTAD DE PSICOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID. EDICIONES MORATA, S. L. DÉCIMA EDICIÓN. MADRID, ESPAÑA

    DIÁZ AGUADO, M.J (2006): DEL ACOSO ESCOLAR A LA COOPERACIÓN EN LAS AULAS. PEARSON, PRENCICE HALL. MADRID

    COLL, C. (2000): CONSTRUCTIVISMO E INTERVENCIÓN EDUCATIVA. EN EL CONSTRUCTIVISMO EN LA PRÁCTICA. ESPAÑA, EDITORIAL LABORATORIO EDUCATIVO.

    Rafael Bisquerra, Regulación emocional.


evaluación psicopedagógica

TEST Y PRUEBAS PARA EVALUACIÓN PSICOPEDAGÓGICA

Os adjuntamos un listado con algunos de los test y pruebas más utilizados a la hora de realizar una evaluación psicopedagógica en niños y adolescentes:

1. Capacidad Intelectual:

Escala Weschler, Pearson: WPSSI ( 2 – 7 años), WISC (6-16 años), WAIS (16 años-adultos)
Escalas McCarthy de Aptitudes y Psicomotricidad para niños (MSCA) , Pearson. (2 años y medio- 8 años y medio).
Batería de Aptitudes Diferenciales y Generales (BADYG), Editorial Cepe. ( 4-18 años).
RAVEN, Matrices progresivas. Pearson. (4 años-adultos).
K-BIT. Test breve de Inteligencia de Kaufman. Pearson (4 años-adultos).
Test de Inteligencia no Verbal, TONI-2. TEA Ediciones ( 5 años-adultos).

2. Desarrollo Evolutivo:

Guia Portage, TEA Ediciones. (0-6 años)
Evaluación y ejercicios para bebes y niños pequeños con necesidades educativas especiales, Currículo Carolina. TEA Ediciones. (0- 24 meses).
Escala del desarrollo psicomotor de la primera infancia Brunet Lezine. Psymtec.(0-6 años)
Examen psicomotor de L. Picq y P.Vayer (2-14 años).

3. Evaluación neuropsicológica y atención:

Evaluación Neuropsicológica de las Funciones Ejecutivas en niños, ENFEN. TEA Ediciones. (6-12 años).
Evaluación del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (EDAH), TEA Ediciones. (6-12 años)
Escala de Magallanes de Detección de Déficit de Atención y otros problemas del Desarrollo, EMA-DDA. Grupo Albor-Cohs (5 años-adultos).
Test de la figura Rey. TEA Ediciones (4 años-adultos).

4. Conducta adaptativa:

Sistema de Evaluación de la Conducta de Niños y Adolescentes BASC, TEA Ediciones. (3-18 años).
Escala de Conners, MHS. (6-11 años, sospecha TDAH).

5. Aspectos lingüísticos:

Test de vocabulario en imágenes, PEABODY. TEA Ediciones (2 años-adultos).
Escala Magallanes de lectura y escritura, TALE 2000. Grupo Albor-Cohs (6 años-adultos).
Test Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas, ITPA. TEA Ediciones (3-10 años).
Evaluación de los procesos lectores-revisado, PROLEC-R. TEA Ediciones (6-12 años).
Evaluación de los procesos lectores en alumnos de 3er ciclo de primaria y secundaria, PROLEC-SE. TEA Ediciones (10-16 años).
Batería de evaluación de los procesos de escritura, PROESC. TEA Ediciones. (8-16 años).

6. Personalidad:

Cuestionario de personalidad para niños CPQ. TEA Ediciones. (8-12 años).
Cuestionario de personalidad de adolescentes16 PF-APQ (actualización HSPQ). TEA Ediciones (12-19 años).
Test Pata Negra. TEA Ediciones (4-15 años).
Test del dibujo de la Familia de Corman. Centro Editor. (6 años-adultos).

7. Competencia curricular y estrategias de aprendizaje:

Inventario de hábitos de estudio, IHE. TEA Ediciones. (12-24 años)
Cuestionario de Estrategias de aprendizaje. CEA. TEA Ediciones (12-16 años).

8. Creatividad:

Test de Creatividad infantil, TCI. TEA Ediciones. (6-12 años).
Prueba de Imaginación creativa de niños, PIC-N. TEA Ediciones. (8-12 años).
Prueba de Imaginación creativa de jóvenes, PIC-J. TEA Ediciones. (12-18 años).

Enlaces de interés:

Web TEA Ediciones

Test psicológicos Pearson


Habilidades Sociales

LA IMPORTANCIA DE LAS HABILIDADES SOCIALES

El ser humano es un animal social que depende de su interacción con otros individuos.

Esto hace que el saber relacionarnos de forma satisfactoria con nuestros allegados sea de vital importancia para nuestro desarrollo social y personal desde la infancia.
La forma en que nos relacionamos influye de forma determinante en la felicidad de una persona, desde la infancia a la vejez, y muchos de los problemas emocionales que tiene la gente se deben a que les cuesta expresar sus pensamientos, sus sentimientos, o lo hacen de una manera incorrecta… es decir a una falta de Habilidades Sociales (HHSS).

¿Que son las Habilidades Sociales?

Las HHSS se pueden definir como las conductas o destrezas necesarias a la hora de interactuar con otras personas. Esto incluye la manera en que uno muestra sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos propios. Un ejemplo de esto sería la manera en que expresamos nuestro enfado a un amigo por algo que ha hecho, o la forma en que nos presentamos ante un grupo nuevo.
Hay que resaltar que las HHSS deben considerarse dentro de un contexto determinado, pues varían según la cultura, país, momento histórico, etc… Estas diferencias provocan son los “choques culturales” que se producen cuando estamos en contextos culturales diferentes al nuestro.

Las HHSS son aprendidas desde edad temprana, por lo que padres y educadores debemos poner énfasis en su enseñanza. Se interiorizan principalmente de las siguientes maneras:

  • Por experiencia directa: actos que has hecho y que has comprobado que funcionan a la hora de relacionarte con el entorno. Por ejemplo, saludar con una sonrisa hace que la gente te devuelva la sonrisa. Esto agrada y refuerza la conducta de sonreir al saludar.
  • Por observación: conductas que has visto en otros y has incorporado. Un ejemplo de esto sería esperar a que todos se sienten en la mesa antes de comer como signo de buenos modales.
  • Por aprendizaje verbal: actos que te dicen que tienes o no tienes que hacer . Por ejemplo, cuando se regaña a los niños por eructar en público.

¿Qué debemos tener en cuenta para poder desarrollar unas buenas Habilidades Sociales?

Para poder mantener relaciones sociales satisfactorias hay que procurar tener, entre otras, las siguientes habilidades o destrezas:

1. La sonrisa: sonreír de forma sincera, sin forzar, a la persona que tenemos al lado hace que la relación sea más distendida, cómoda y amable. En general, nos gusta relacionarnos con gente sonriente y evitamos  la gente con gesto serio. Que los niños nos vean sonreír al entablar una relación (con la vecina, el frutero… en general) es una buena forma de enseñarles esta habilidad, a la vez que mejora la nuestra.

2. La mirada: mirar a la persona que te está hablando es básico para fomentar una conversación fluida. Un problema común de los niños y adolescentes tímidos es que no miran a la gente cuando les hablan, lo que entorpece sus relaciones sociales (que a su vez empeora su autoestima, refuerza su timidez,etc).
La mirada no debe ser huidiza, pero tampoco muy intensa, pues esto puede provocar incomodidad o agresividad.

3. La postura corporal: nuestro lenguaje no verbal transmite más que las meras palabras. Por ejemplo, estar erguido muestra fortaleza y seguridad, mientras que estar encorvado puede señalar debilidad e inseguridad. Cuidar  la imagen que proyectamos influye positivamente en nuestras relaciones con el entorno.

4. La entonación y el lenguaje usado: es importante mostrar una entonación y lenguaje adecuado al contexto en que nos encontremos (no es lo mismo hablar con una amiga que con un profesor, con una persona que tienes confianza que con una que no…). Muchas veces pensamos que alguien es un maleducado simplemente porque habla con un registro no apropiado para la situación donde está.

5. Ser asertivo: saber decir que no, defender tus derechos o tus posturas sin atacar las contrarias. Es difícil que una persona sea socialmente habilidosa, en nuestra cultura, si no es asertiva.
El problema de mucha gente es que no sabe cómo reclamar sus derechos y tiende a adoptar una conducta pasiva (en la que no dice nada y hace lo que el otro quiere “por no discutir”, por miedo, etc.) o agresiva (en la que dice lo que piensa atacando al interlocutor, discutiendo de forma acalorada, etc.).
Por tanto, la conducta asertiva es aquella que permite expresar adecuadamente sus pensamientos u opiniones.
Aquí entraría la habilidad de conocer tus propios sentimientos y expresarlos. Los niños deben conocer sus emociones y saber transmitirlas para poder afrontar los conflictos que vayan a tener de una forma no violenta y pacífica.

6. La empatía: saber escuchar y comprender los sentimientos de los demás. Ponerse en el lugar del otro y no hacer cosas que le perjudiquen es importante para poder entablar relaciones de confianza y de respeto. Una persona que muestre conductas empáticas hacia su entorno tendrá ,sin duda, mayor éxito social, será más querido y valorado.

7. Relacionado con la empatía y la asertividad estaría el saber hacer y recibir críticas constructivas, intentando juzgar el hecho y no la persona. Un ejemplo de esto sería decirle al niño que tendría que haber hecho los deberes en vez de decirle que “es un vago”. Del mismo modo, es recomendable enseñarles a aceptar críticas que vayan a ser en beneficio de su formación y desarrollo.
Este punto, aunque muchas veces es complicado, es muy importante para mantener buenas relaciones interpersonales.

Como habéis visto, la enseñanza de HHSS es fundamental en la formación del ser humano. Es básico que lo tengamos en cuenta y reaccionemos a tiempo cuando notemos que un niño o adolescente tiene carencia de ellas.

Si crees que tu hijo necesita un entrenamiento en HHSS existen muchos recursos y programas disponibles en la web (ver enlaces de interés). También puedes pedir la ayuda de un profesional o  en el colegio contactar con el orientador.

Enlaces de interés:

Programa de Habilidades para la Infancia Temprana

Programa de HHSS de Orientacion Andújar para Educación Infantil y Primaria

Manual de HHSS para personas con discapacidad de FEAPS


AUTOESTIMA

AUMENTA LA AUTOESTIMA INFANTIL

Podemos definir el autoconcepto como los juicios e imágenes que tenemos de nosotros mismos. Este engloba aspectos físicos , psicológicos , sociales y morales. El autoconcepto implica juicios descriptivos (soy rubio, alto…), pero también juicios de valor (soy tonto, soy increíble, soy mala persona). Ese juicio de valor que hacemos hacia nuestra persona es lo que se conoce como autoestima.

Los adultos tenemos un papel determinante en la formación del autoconcepto y la autoestima de los más pequeños. Desde muy temprana edad el niño va captando mensajes que su entorno le transmite sobre el mismo, y se va mirando en el espejo que los otros le muestran (eres malo, eres bueno, eres único, no vales para nada…) Estos mensajes se transmiten de forma verbal y no verbal (muestras de cariño, miradas…). La familia, la escuela y el grupo de iguales son los principales espejos para el niño.

Por otro lado, las expectativas que tenemos de los otros pueden influir decisivamente en la conducta de los demás. Este fenómeno se conoce como el Efecto Pygmalión (Rosenthal y Jacobson) o Profecía Autocumplida (Robert K. Merton). Esta teoría sostiene que según las expectativas que tengamos acerca de alguien incitaremos a que dicha persona se comporte de manera que la expectativa se vuelva cierta. Por ejemplo si el profesor cree que sus alumnos son unos inútiles y unos vagos, éste les tratará como tal, lo que hará que estos fracasen con mayor probabilidad.
No hay frase más cierta que “creer es poder”, y estas creencias vienen en gran parte determinadas por los mensajes que nos llegan desde el exterior. Por suerte o por desgracia somos animales sociales y para poder crear un buen autoconcepto y autoestima necesitamos del apoyo y respaldo del entorno. Si a un niño le sometemos continuamente a críticas destructivas (insultos, descalificaciones) estaremos aumentando la probabilidad de formar un adulto frustrado, agresivo o sumiso, es decir una persona infeliz y con problemas de adaptación social.

¿Qué podemos hacer para aumentar la autoestima de nuestros hijos y/o alumnos?

1. Mostrar cariño, aprecio y respeto por ellos. No basta con quererlos, hay que procurar que ellos lo perciban, ya que el amor no se sobreentiende y hay que demostrarlo. Hay que alabarles cuando superen nuevos retos, decirles palabras de apoyo cuando se equivoquen y no sancionar sus fracasos (éstos forman parte del aprendizaje).

2. Hacer que se sientan valiosos y capaces de conseguir lo que se propongan. Esto último habrá que hacerlo de forma realista, sin presionar para que el muchacho consiga metas irreales, inalcanzables a corto plazo o que no le motiven.

3. Estimular su autonomía. Que sea consciente de todo lo que es capaz de hacer por sí mismo (comprar el pan solo, ayudar a cocinar…). Además de ser muy positivo para su educación, hace que “se sientan mayores”, lo que les resulta muy motivante.

4. Ayúdar a que se autorrealicen en aquello que destacan y les gusta. Si el niño es bueno dibujando, escribiendo cuentos o bailando, anímales a que mejoren y progresen en sus aptitudes creativas. Hay una creencia absurda entre muchos padres de que todo lo que no es matemáticas, lengua o inglés no sirve para nada.

5. Nunca pretender que ellos sean lo que nosotros no pudimos ser, es decir, no obligar a que ellos realicen nuestros sueños frustrados (ser el número uno de la clase, ser el mejor futbolista de su equipo, el mejor gimnasta…).

6. No sobreproteger. Deben aprender a tomar sus propias decisiones,  asumir las consecuencias de sus actos, y como hemos dicho antes deben aprender a fracasar sin frustrarse. Es inevitable que fracasemos en numerosas ocasiones a lo largo de nuestra vida (en los estudios, en el amor, a la hora de realizar ciertas elecciones…). El fracaso nos sirve para aprender, para mejorar en futuras ocasiones, para lograr el éxito final.

7. Aumentar el contacto con otros agentes educativos (profesores, familiares, otros adultos, amigos) que estén en contacto con él, para que te cuenten cómo le ven (¿más contento? ¿más serio?¿se relaciona con otros niños?…)

8. Juzgar su conducta, nunca la persona. No es lo mismo decirle “eres un patán” a decirle “eso no lo has hecho bien”: en la primera situación se pone en duda su validez como persona, y en la segunda jugamos  una actuación concreta.

9. No comparar (con sus hermanos, con sus primos, con sus compañeros… )A nadie nos gusta que nos digan o nos insinúen que somos “inferiores” que otros en algún aspecto.

 

Enlaces de interés:

Cuentos para dormir: cuentos para aumentar la autoestima en niños

Guía infantil: juegos para aumentar la autoestima en niños

Taller de autoestima para adolescentes


aprendizaje cooperativo

COOPERAR PARA APRENDER

Muchas teorías y modelos educativos llevan más de veinte años resaltando la importancia de la interacción entre compañeros de cara al aprendizaje. Aunque esta idea está calando cada vez con más frecuencia en las aulas, todavía algunos profesores la ignoran. De hecho, muchas veces esta interacción se considera como un elemento que dificulta el ambiente social y la marcha de la clase.

Los educadores podemos promover en el aula tres formas de relación entre los alumnos (Coll y Colomina):

1. Relación competitiva, cuando tienen que “luchar” entre ellos, pues el logro de las propias metas es a costa del no-logro de las del resto. Para que uno gane el otro debe perder. Este tipo de relación puede ser muy motivante para los niños, pero también puede provocar efectos contraproducentes, como baja autoestima, en aquellos que no logran los objetivos (los que pierden).

2. Relación individualista, cuando la consecución de la propia meta no afecta a los resultados obtenidos por los demás. Esta es la relación que normalmente se da en las aulas, donde cada cual debe aprobar sus propios exámenes. Aquí no hay necesidad de interacción, por lo que no se promueve el desarrollo de una actitud de colaboración entre compañeros.

3. Relación cooperativa, cuando los participantes comparten objetivos mutuamente dependientes, por lo que el logro de las propias metas es posible si los compañeros de grupo obtienen también las suyas (si tu ganas el resto también). La interacción entre los compañeros es necesaria para que esta estructura funcione.

Pues bien, múltiples investigaciones han concluido que las relaciones cooperativas provocan mejor rendimiento académico entre los alumnos que las competitivas e individualistas en todas las materias y en todas las edades (Jonhson). Además, este tipo de relación ha demostrado tener una influencia positiva en el desarrollo cognitivo y social del niño, y en la consecución de un buen “clima de trabajo en el aula”.

Algunas de las ventajas de la cooperación entre iguales son:

1. Fomenta la creación de valores, actitudes, y competencias socializadoras del niño (mejora las habilidades sociales).
2. Aumenta el desarrollo cognitivo al tener que resolver conflictos o manejar las relaciones entre los miembros del grupo.
3. Se aprende a tomar en consideración el punto de vista de los otros, lo que promueve el desarrollo de la empatía.
4. Reduce el aislamiento social y las conductas antisociales o disruptivas (como los impulsos agresivos).

De este modo, cuanto mejores, mayores y más variadas sean este tipo de relaciones con los compañeros durante el período escolar, mejores serán los índices de salud mental en la edad adulta.

Ahora bien, para conseguir todos estos efectos positivos, no basta sólo con colocar a los alumnos entre sí y dejar que interactúen de forma espontánea. Profesores y educadores deben conocer las técnicas de trabajo cooperativo y cómo deben aplicarse para asegurarse que éstas tengan un efecto constructivo en los estudiantes.

Enlaces de interés:

Guía sobre aprendizaje cooperativo, CAM

M.J. Díaz Aguado: aprendizaje cooperativo y prevención de la violencia

Orientación Andújar: técnicas de aprendizaje cooperativo


técnicas de estudio

PREPARARSE PARA ESTUDIAR

La instrucción en Técnicas de Trabajo Intelectual (TTI) o Técnicas de Estudio tiene una larga tradición y se supone que debería estar más que consolidado en nuestros alumnos hoy en día.

Aunque no estoy de acuerdo con que se los niños se limiten a aprender estudiando en la escuela (habría que fomentar más la creatividad, el aprendizaje por descubrimiento (Bruner) o el aprendizaje cooperativo), muchos padres siguen demandando que se enseñe cómo estudiar a sus hijos. Estos ven que se esfuerzan, que “pasan horas delante de los libros” y siguen suspendiendo.

Es importante recalcar que para lograr un aprendizaje satisfactorio y unos buenos resultados académicos  hay que poder, querer y saber estudiar.

Poder, tener la capacidad de estudiar. En este punto intervienen variables instrínsecas del alumno: nivel de atención, percepción, inteligencia,etc., y variables externas que dependen del entorno del niño: tener acceso a la educación, etc.
Querer, tener motivación por estudiar. Es muy importante fomentar el interés en los alumnos para “engancharles” en el estudio.
Saber cómo estudiar, que pasos debemos seguir para conseguir el máximo rendimiento de la manera más eficaz y eficiente y cómo crear un buen hábito de estudio.

QUÉ CUIDAR ANTES DE PONERSE A ESTUDIAR:

Ambiente de estudio:
Se debe estudiar siempre en el mismo sitio para que se asocie un espacio con el estudio.
Este debe ser un lugar silencioso, iluminado, correctamente ventilado y con una temperatura que ronde entre los 18-22 grados.
Además, el alumno debe tener todas las “herramientas” necesarias para la tarea de estudio. Esto es: mesa, silla (no es recomendable estudiar tumbado en la cama o sofá), estantería o armario, diccionario, calculadora, ordenador…Lo que cada cual necesite.
Hoy en día es imprescindible mencionar que el estudiante no debe utilizar redes sociales que no competan al aprendizaje. El uso del WhatsApp, Facebook o Twitter se ha convertido en un potente factor de distracción de los estudiantes.

Planificación:
Del mismo modo que los niños tienen un horario para el cole, donde saben qué asignaturas tienen cada día y a qué hora, es muy recomendable que establezcan un horario de tarde donde pongan sus actividades extraescolares, horas concretas para hacer los deberes, merendar, ducharse, cenar…
El fijar una o varias horas para los deberes y el estudio es importante para consolidar este hábito. También hay que distribuir el tiempo reservado entre las tareas que debemos hacer. Por ejemplo: de 16:00 a 17:00 hacer deberes, de 17:15 a 18:30 estudiar….
Cada cierto tiempo se debe descansar unos 5 o 10 minutos. Es recomendable empezar por las tareas de dificultad media, seguir con las de mayor dificultad y terminar con las que nos parezcan más fáciles.
Para que este horario se cumpla debe ser personalizado (tener en cuenta lo que tiene que hacer el niño normalmente por las tardes: natación, ir a ver a lo abuelos…), realista (no exigir lo que no se puede cumplir) y flexible a los imprevistos del día a día (cuando haya exámenes habrá que estudiar un poco más, etc).

Preparación física y mental:
Para poder rendir correctamente el alumno debe estar bien descansado y alimentado. También es aconsejable estar en buena forma física, ya que llevar una vida saludable mejora nuestro rendimiento en todos los ámbitos de nuestra vida.
Por otro lado, antes de ponernos a estudiar debemos dejar a un lado nuestros problemas o inquietudes personales. Estas no harán otra cosa más que distraernos.
Si notamos ansiedad a la hora de estudiar podemos combartirla con ejercicios de relajación o haciendo ejercicio físico.

También hay que tener en cuenta en clase estos factores:
La actitud del profesor. Para fomentar el aprendizaje de los estudiantes, un buen profesor debe hacer lo posible por motivar y provocar interés en sus alumnos, partir del conocimiento previo de estos, y atender a las necesidades específicas que cada alumno plantea (atención a la diversidad).
La actitud del alumno. Lo ideal sería que este leyera o buscara información previamente sobre los contenidos que se van a dar en clase. Es imprescindible que lleve todo el material necesario, que no se distraiga, que tome apuntes, anote sus dudas y las resuelva.

CÓMO SE DEBE ESTUDIAR:

Una vez hemos resuelto las variables a tener en cuenta antes de estudiar nos toca “ponernos a ello”. Pues bien, ahora tenemos que prestar especial atención a los siguientes factores.

La lectura:
Conseguir una lectura eficaz requiere un buen entrenamiento. Niños y adultos frecuentemente cometen errores mientras leen como mover la cabeza, seguir las palabras con el dedo o mover los labios. Estos hábitos restan eficacia a la lectura. Uno de los puntos clave en la instrucción de TTI es el entrenamiento en velocidad lectora, como forma de rentabilizar la cantidad de tiempo que el alumno emplea estudiando una materia (cuanto menos tarde en leer más podrá abarcar). Hay múltiples estrategias para aumentar la velocidad lectora, aunque un factor clave es  fomentar el hábito de lectura entre los más jóvenes.
Como es lógico, la lectura no solo debe ser rápida, sino que ante todo debe ser comprendida por el estudiante. Muchos alumnos fallan en este aspecto. Hay múltiples causas que provocan la falta de comprensión lectora: deficiencias en la decodificación de las palabras, escasez de vocabulario o de conocimientos previos, problemas de memoria… Hay que ver cada caso de forma individualizada. De cualquier modo, los textos deben estar adaptados al nivel cognitivo del niño y hay que fomentar el uso del diccionario para que busque las palabras que no conoce y amplíe su vocabulario.

Método de estudio:
Una vez en casa, el alumno debería hacer dos cosas siempre. Por un lado, hacer los deberes o tareas que se le mandan para el día siguiente, y por otro, revisar el contenido dado ese día. En este último punto es donde fallan la mayoría de los estudiantes. Al igual que un buen futbolista debe entrenar todos los días, un buen estudiante debe estudiar todos los días.
Otro aspecto que suele fallar es que muchos alumnos basan su estudio en leer una y otra vez los libros o apuntes. Para poder asimiliar y consolidar bien los contenidos el estudiante debe participar activamente en la tarea y no limitarse a leer. Las TTI establecen las siguientes pautas para estudiar de forma satisfactoria:
1. Primero, leer rápidamente el texto. Después hacerlo de forma detenida y comprensiva, buscar las palabras desconocidas y resolver las posibles dudas.
2. Subrayar las ideas principales.
3. Hacer un resumen a partir de lo subrayado, pero de forma personalizada, es decir, con las propias palabras del alumno. Poner ejemplos que nos resulten familiares y significativos es una buena forma de favorecer el aprendizaje.
4. Realizar esquemas a partir del resumen, sólo con las palabras clave. De esta forma se accede a la información imprescindible a simple vista y se favorece la memorización de los datos.
5. Usar reglas nemotécnicas para memorizar conceptos que son difíciles de relacionar entre sí, siglas, etc. Una regla nemotécnica consiste en formar una oración corta y fácil de recordar.
6. Asimilar el contenido y repasar (al menos) semanalmente los esquemas, aunque lo ideal es que se haga todos los días antes de acostarse, para prevenir que se olvide lo aprendido.

Bibliografía:
P. Carlos Gómez, A.García y P.Alonso (1991): T.T.I. Procedimientos para aprender a aprender. Editorial EOS. Madrid.

Enlaces de interés:

Orientación Los Pedroche: técnicas de estudio Educación Infantil y Primaria

Mónica Diz Orienta: técnicas de estudio para Secundaria

Familia y cole: cómo elaborar un horario de estudio

Aula fácil: uso de reglas nemotécnicas