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DESARROLLO SEXUAL Y EDUCACIÓN

La sexualidad es una parte fundamental en la vida de un ser humano. Educar a nuestros hijos o alumnos desde pequeños en este aspecto es básico para que estos puedan desarrollar una vida sexual sana y ser felices.

La educación sexual supone dimensiones biológicas, psicológicas y socioculturales. No la debemos limitar a la reproducción ni a los métodos anticonceptivos. Ésta también supone educar en el afecto, la intimidad, el respeto al otro y a uno mismo, la imagen corporal, la identidad y la aceptación de la diversidad sexual.

Desde que nacemos somos personas sexuadas, pero nuestra sexualidad la manifestamos de forma diferente a lo largo de la vida. Este desarrollo pasa por distintas fases (Fernández, 04), que tendremos que tener en cuenta a la hora de educar en la sexualidad.

1. Entre año y medio y tres años el niño observa conductas en su ambiente que le ayudan a formar una identidad según las características externas de la persona (por ejemplo asocian el llevar falda con ser mujer). La información que el entorno proporciona hace que el niño lleve a cabo conductas “propias” de cada sexo. En los primeros años de nuestra vida nos limitamos a discriminar a las personas entre varones y mujeres.

2. Entre los tres y cinco años entramos en una etapa de curiosidad (etapa del “¿Por qué?”). En esta etapa se hacen cuestiones en relación a su propio cuerpo, las diferencias entre niños y niñas y las funciones de cada parte. Aunque a muchos padres esto les crea reparo, estas cuestiones deben responderse de forma sencilla para no crear dudas, temor o desconfianza en el niño. No hay que extrañarse si vemos que nuestro hijo “se toca”, pues es algo normal. El niño acaba de descubrir su cuerpo  y cómo éste responde a los diferentes estímulos. Naturalizar esta situación y enseñarle a que eso no se debe de hacer en público es la mejor manera de afrontarlo.

3. Entre los seis años hasta el inicio de la pubertad aparecen juegos relacionados con la sexualidad (jugar “mamás y papás,” tienen “novio” o “novia”, etc). La presión social y las pautas culturales hace que niños y niñas manifiesten de forma diferente su interés sexual, aunque cada vez se comportan de forma más igualitaria. El interés por la sexualidad se muestra a través de chistes, dibujos de desnudos, etc.

4. Durante la pubertad y en la adolescencia nuestros cuerpos se desarrollan y se preparan fisiológicamente para la reproducción y el acto sexual. Normalmente las chicas suelen desarrollarse física y psicológicamente un poco más temprano que los chicos. En esta etapa la sexualidad tiene una importancia enorme (primeras relaciones sexuales, enamoramientos, orientación sexual…), por lo que su educación es primordial.

5. La sexualidad se consolida en la edad adulta a través de distintas realizaciones (consolidación orientación sexual, distintas parejas sexuales, paternidad, problemas al mantener relaciones sexuales…). La educación sexual sigue siendo imprescindible en esta etapa, pues entre otros factores, en este momento es cuando se da el mayor índice de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

6. Finalmente, hacia la tercera edad aparece una tercera identificación sexual y de género. En esta última etapa es frecuente que desaparezca el deseo por manter relaciones sexuales (por la bajada de testosterona) o que los varones presenten disfunción eréctil, hecho que preocupa a muchos mayores, por lo que la educación y tratamiento sexual debe continuar hasta el fin de nuestros días.

Enlaces de interés:

Sexpresan: programa multimedia de educación afectivo-sexual

Fundación triángulo: educación sexual y mediación

Publicaciones y recursos sexológicos