AUTONOMIA

AUMENTA LA AUTONOMÍA PERSONAL DE TU HIJ@

El desarrollo de la autonomía personal es un aspecto clave y prioritario en el proceso de educación de cualquier menor. Ser autónomo implica que el menor es capaz de desempeñar actividades o tareas esperables según su edad, es decir, llegar a ser independiente. Como contrapartida, un individuo no autónomo necesitará de supervisión y ayuda en la realización de las mismas tareas.

La adquisición de la autonomía es importante para tener una buena autoestima, madurez y  felicidad. 

Es importante tener en cuenta que el peor enemigo para su desarrollo es la sobreprotección parental. Cuando impedimos que un niño haga una tarea por temor a que se equivoque, fracase o lo haga en un mayor tiempo del deseado provocamos , sin darnos cuenta, que el menor no adquiera hábitos que le permitan actuar por sí solo. Un ejemplo claro sería cuando los padres hacen los deberes de sus hijos.

Enseñar a ser responsables de su comportamiento, y a que cada acto tiene una consecuencia es imprescindible en su consolidación como ser humano autosuficiente.

Un error frecuente que cometen muchos padres es dar paga a sus hijos por sistema. Los menores deben aprender que al igual que nosotros debemos trabajar para poder comer, y cubrir nuestras necesidades materiales., ellos deben atender sus responsabilidades si quieren obtener aquello que les gusta. Esto también ayudará a no formar niños caprichosos que piensan que tienen derecho a todo sin que ellos tengan que dar nada a cambio.

No obstante, los niños deben ser guiados y supervisados en un principio. Hay que “darles la mano, pero permitiendo que caminen solos”. Del mismo modo, es importante reforzar positivamente cada paso nuevo que den con respecto al desarrollo de su autonomía. Por ejemplo apoyarles con frases como “que bien lo has hecho”, o “no importa que no lo hayas conseguido hoy, con esfuerzo lo conseguirás”.  Esto es más efectivo que el penalizar y reprochar los errores que cometen.

Así pues, para la creación de estos hábitos es imprescindible la creación de normas que sean:

  • Firmes: de forma asertiva, con voz segura, sin gritos, ni amenazas que luego no se vayan a cumplir.
  • Explicando el porqué: que entienda el motivo del cumplimiento de la norma.
  • Realistas: no desproporcionadas.
  • Claras: ante una norma no cumplida se tiene una consecuencia establecida.
  • Seriamente consistentes: que no dependan del estado de ánimo ni del momento del día.
  • Inmediatas: a realizar en el momento, que no difieran en el tiempo.

Además, es más efectivo dar las órdenes en positivo que en negativo. Por ejemplo es mejor decir “bajarás al parque cuando hagas los deberes”, que “NO bajarás al parque hasta que hagas los deberes”.

Es importante que el menor entienda la necesidad de cumplir estas normas, redirigiendo la conducta, en vez de criticando a la persona. Por ejemplo, decir “tienes que pedir las cosas por favor” que “eres un maleducado”. En el primer caso estamos criticando la conducta, y en el segundo a la persona.

Estos pequeños pasos aumentarán la probabilidad de que el niño se desarrolle favorablemente, de una forma auntónoma y responsable.

Enlaces de interés:

 Guía infantil: video sobre cómo aumentar la autonomía infantil para niños de infantil y primaria.

CEAPA. Guía: cómo fomentar autonomía y responsabilidad en nuestros hijos/as

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