primera infancia

CURIOSIDADES SOBRE LA PRIMERA INFANCIA

Estamos rodeados de bebés y niños pequeños, ya sea en nuestra casa, familia, vecindario o trabajo. A todos nos encantan y creemos conocer prácticamente todo de estos pequeños. Aunque esta puede parecer que es una etapa relativamente sencilla de entender, la edad que comprende de los 0 a 6 años es bastante compleja y marca el desarrollo del resto de nuestra vida en muchos aspectos. Saber un poco más sobre este tema te permitirá conocer mejor a los niños de estas edades.

Algunas características interesantes sobre esta etapa de la vida son las siguientes:

Los bebés están pre-programados hacia los estímulos humanos desde el nacimiento. Desde que el bebé nace muestra preferencias por la voces y figuras humanas. Hay que tener en cuenta que el niño presenta una serie de necesidades básicas que han de ser satisfechas por otros, por lo que lógico que busque interaccionar con otros individuos.

Desde etapas muy tempranas el niño muestra un temperamento determinado, genético y heredado. El temperamento se define como el estilo de respuesta emocional a los estímulos ambientales. Conocer que tipo de temperamento tiene tu bebé te permitirá actuar mejor según sus necesidades. Se han distinguido tres tipos de bebés según su temperamento (Thomas y Chess): fáciles (40%), difíciles (10%) y lentos de animar (15%). El 35% restante serían una mezcla de los tres.

En esta época evolucionan sus emociones  y los bebés pasan de tener solo emociones primarias a sentir emociones secundarias más complejas.
La emociones primarias están presentes desde el nacimiento y también las encontramos en algunos animales, como los mamíferos superiores.  Algunas de estas emociones son la tristeza, la alegría o el enfado. La emociones secundarias o de auto-conciencia requieren conocimiento social, como la empatía, envidia, vergüenza, orgullo, timidez, etc. Estas se forman entre los 18 y los 30 meses.
La expresión de las emociones en niños de estas edades se caracteriza por ser breve, intensa, transitoria y muy frecuente.

Todavía no conocen ni comprenden las normas sociales . De hecho las famosas “rabietas” de los 2 años son una manifestación de frustración al no comprender que no pueden conseguir lo que se les antoja en cada momento. Al no controlar sus emociones los pequeños cogen berrinches.

El apego hacia sus figuras más relevantes aparece en los tres primeros meses y se consolida entre los 12 y 24 meses. El apego es la vinculación afectiva, intensa y duradera que se establece entre dos personas (Bowlby, Ainsworth). Es importante que el niño establezca un apego seguro con sus figuras más cercanas, basado en muestras de cariño y protección, para que tenga un buen desarrollo de su socialización y autoestima .
A los 18-20 meses se empieza a desarrollar el autoconcepto (conciencia de sí mismo) y la autoestima (valoración positiva o negativa del autoconcepto). Como hemos mencionado la autoestima del pequeño está muy condicionada por el afecto y estilo educativo de los padres.

En esta época también aparecen rudimentos del rol de género. Comienzan a identificarse con el padre del mismo sexo y mostrar preferencia por objetos “propios del sexo”. Este aspecto tiene una gran influencia cultural, ya que desde que el bebé nace le conducimos hacia lo “masculino” o lo “femenino” (habitación rosa si es niña, azul si es niño, diferentes juguetes según el sexo, etc.). En los primeros años de vida se forma la identidad sexual (conciencia de pertenecer al sexo masculino o femenino), que no hay que confundir con la orientación sexual (deseo erótico o amoroso por personas de un sexo u otro). Esta última no suele aparecer hasta la adolescencia.

En cuanto a su desarrollo motor hay que destacar que durante los dos primeros años los niños crecen a un ritmo tan rápido que a los 24 meses alcanzan casi la mitad de la altura a la que llegarán siendo adultos. Conforme se van desarrollando algunos músculos específicos, capacidades perceptivas, sistema nervioso, etc. el niño va adquiriendo coordinación motora, y para los 5-6 años suelen haber consolidado la mayoría de las destrezas motrices (equilibrio, ritmo, escritura de alguna letras, etc). La estimulación de los padres y del ambiente es muy importante para determinar la edad de adquisición de estas habilidades.

Por último, pese a que la enseñanza obligatoria se inicia con la educación primaria (5-6 años), es recomendable que el pequeño se escolarice cuanto antes, ya que el contexto escolar promueve el desarrollo social de forma determinante. En la escuela infantil el niño aprende a relacionarse de una manera más formal (no tan afectiva), a desenvolverse fuera de su entorno familiar, amplía su lenguaje y vocabulario e interacciona más con sus iguales. Es importante que los adultos promovamos la interacción entre niños, tanto dentro como fuera de la escuela infantil. Los pequeños tienen su “mundo de niños” donde el juego entre ellos favorece su desarrollo intelectual, físico, emocional y social.

Referencias bibliográficas:
Carretero, Palacios (1998): psicología evolutiva (Vol2). Madrid.Alianza Psicología
Palacios, Marchesi y Coll (1999): desarrollo psicológico y educación: psicología evolutiva. Madrid. Alianza psicología.
VV.AA (2005): psicología evolutiva. Madrid. UNED

Enlaces de interés:
Ser padres: estrategias para manejar rabietas
Psicología infantil: temperamento y personalidad del bebé
Teoría del apego
Importancia del juego

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