personalidad

La interacción social y el desarrollo de la personalidad

El concepto de personalidad se define como la organización, consistente en el tiempo, de las características psicológicas, físicas y sociales que posee una persona, que lo hace único con respecto al resto. Esta se compone de dos elementos: el temperamento (de origen biológico) y el carácter (de origen social). 

Desde las Teorías constructivistas, la sociología y la psicología clínica se plantean cuestiones  sobre qué aspectos de la personalidad se ven condicionados de forma directa según el tipo de interacción que tengamos. Veamos algunos de los aspectos de la personalidad influenciados por la interacción humana:

  • Los estilos cognitivos: El concepto estilo cognitivo se refiere a la relación que existe entre la inteligencia y la personalidad, es decir, cómo procesamos la información que recibimos. Este se puede ver en dimensiones tales como la impulsividado reflexividad al dar una respuesta..Es indispensable que haya una buena interacción social en este aspecto en edades tempranas (Educación Infantil, y primeros tramos de Educación Primaria), ya que el estilo cognitivo de una persona sufre pocas variaciones a partir de la adolescencia.

  • Las Habilidades Sociales: Las habilidades sociales se pueden definir como aquella conductas o destrezas que son necesarias a la hora de relacionarse o interaccionar con otras personas. Esto incluye la manera en que uno expresas sus sentimientos, deseos, opiniones o derechos propios. Estas dependen de la calidad en las interacciones recibidas; el nivel de socialización adquirido; lo significativo que hayan sido los intercambios comunicativos, y del éxito social alcanzado tras la realización de aquella conducta.

  • El autoconcepto y la autoestima: el autoconcepto se define como el juicio e imagen que tenemos sobre nosotros mismos. Este engloba aspectos físicos, psicológicos , sociales y morales. Este implica juicios descriptivos y juicios de valor . Ese juicio de valor que hacemos hacia la propia persona se definiría como autoestima. Tanto el autoconcepto como la autoestima reciben un fuerte impulso de la interacción y de la actitud que las personas más significativas para el niño tengan con el mismo.

  • El desarrollo moral: la moral se puede definir como las reglas y posicionamientos por los que se rige el comportamiento de una persona en una sociedad. Esta se transmite desde la infancia a través los llamados “agentes socializadores”, como son la familia, la escuela, el entorno social, los medios de comunicación, etc. Por este motivo, es otro aspecto de la personalidad que que está ligado a la interacción que el niño desarrolle con su entorno.

  • La motivación: la motivación se define como algo que anima y produce interés en una persona para actuar o realizar algo. Esta se divide en motivación intrínseca ( el incentivo es la actividad misma que vamos a realizar) y motivación extrínseca (el incentivo por hacer algo viene por recompensas externas) . La implicación familiar, de los maestros, y de los compañeros determina la motivación extrínseca de forma directa, y la motivación intrínseca de forma indirecta.

  • Regulación emocional: se podría definir como la toma de conciencia entra la emoción existente, el pensamiento y la conducta. Esta se aprende desde la niñez, según coherencia educativa que haya entre los agente educativos del niñ@ (familia, escuela, sociedad…).

    Referencias Bibliográficas y Enlaces de interés:

    POZO, J. (2010).TEORÍAS COGNITIVAS DEL APRENDIZAJE. FACULTAD DE PSICOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID. EDICIONES MORATA, S. L. DÉCIMA EDICIÓN. MADRID, ESPAÑA

    DIÁZ AGUADO, M.J (2006): DEL ACOSO ESCOLAR A LA COOPERACIÓN EN LAS AULAS. PEARSON, PRENCICE HALL. MADRID

    COLL, C. (2000): CONSTRUCTIVISMO E INTERVENCIÓN EDUCATIVA. EN EL CONSTRUCTIVISMO EN LA PRÁCTICA. ESPAÑA, EDITORIAL LABORATORIO EDUCATIVO.

    Rafael Bisquerra, Regulación emocional.


adolescencia2

DESARROLLO SEXUAL Y EDUCACIÓN

La sexualidad es una parte fundamental en la vida de un ser humano. Educar a nuestros hijos o alumnos desde pequeños en este aspecto es básico para que estos puedan desarrollar una vida sexual sana y ser felices.

La educación sexual supone dimensiones biológicas, psicológicas y socioculturales. No la debemos limitar a la reproducción ni a los métodos anticonceptivos. Ésta también supone educar en el afecto, la intimidad, el respeto al otro y a uno mismo, la imagen corporal, la identidad y la aceptación de la diversidad sexual.

Desde que nacemos somos personas sexuadas, pero nuestra sexualidad la manifestamos de forma diferente a lo largo de la vida. Este desarrollo pasa por distintas fases (Fernández, 04), que tendremos que tener en cuenta a la hora de educar en la sexualidad.

1. Entre año y medio y tres años el niño observa conductas en su ambiente que le ayudan a formar una identidad según las características externas de la persona (por ejemplo asocian el llevar falda con ser mujer). La información que el entorno proporciona hace que el niño lleve a cabo conductas “propias” de cada sexo. En los primeros años de nuestra vida nos limitamos a discriminar a las personas entre varones y mujeres.

2. Entre los tres y cinco años entramos en una etapa de curiosidad (etapa del “¿Por qué?”). En esta etapa se hacen cuestiones en relación a su propio cuerpo, las diferencias entre niños y niñas y las funciones de cada parte. Aunque a muchos padres esto les crea reparo, estas cuestiones deben responderse de forma sencilla para no crear dudas, temor o desconfianza en el niño. No hay que extrañarse si vemos que nuestro hijo “se toca”, pues es algo normal. El niño acaba de descubrir su cuerpo  y cómo éste responde a los diferentes estímulos. Naturalizar esta situación y enseñarle a que eso no se debe de hacer en público es la mejor manera de afrontarlo.

3. Entre los seis años hasta el inicio de la pubertad aparecen juegos relacionados con la sexualidad (jugar “mamás y papás,” tienen “novio” o “novia”, etc). La presión social y las pautas culturales hace que niños y niñas manifiesten de forma diferente su interés sexual, aunque cada vez se comportan de forma más igualitaria. El interés por la sexualidad se muestra a través de chistes, dibujos de desnudos, etc.

4. Durante la pubertad y en la adolescencia nuestros cuerpos se desarrollan y se preparan fisiológicamente para la reproducción y el acto sexual. Normalmente las chicas suelen desarrollarse física y psicológicamente un poco más temprano que los chicos. En esta etapa la sexualidad tiene una importancia enorme (primeras relaciones sexuales, enamoramientos, orientación sexual…), por lo que su educación es primordial.

5. La sexualidad se consolida en la edad adulta a través de distintas realizaciones (consolidación orientación sexual, distintas parejas sexuales, paternidad, problemas al mantener relaciones sexuales…). La educación sexual sigue siendo imprescindible en esta etapa, pues entre otros factores, en este momento es cuando se da el mayor índice de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

6. Finalmente, hacia la tercera edad aparece una tercera identificación sexual y de género. En esta última etapa es frecuente que desaparezca el deseo por manter relaciones sexuales (por la bajada de testosterona) o que los varones presenten disfunción eréctil, hecho que preocupa a muchos mayores, por lo que la educación y tratamiento sexual debe continuar hasta el fin de nuestros días.

Enlaces de interés:

Sexpresan: programa multimedia de educación afectivo-sexual

Fundación triángulo: educación sexual y mediación

Publicaciones y recursos sexológicos


educación en valores

DESARROLLO MORAL Y EDUCACIÓN

Moral se define normalmente como las reglas y posicionamientos por los que se rige el comportamiento de una persona en una sociedad. Esta se transmite desde la infancia a través de los llamado agentes socializadores, la familia, la escuela, el entorno social, los medios de comunicación, etc.

Los psicólogos J.Piaget y L.Kohlberg son los teóricos fundamentales del estudio del desarrollo moral de la persona. Según estos autores el razonamiento moral sería el resultado de la suma entre la comprensión crítica (capacidad para comprender y buscar la raíz de los problemas personales y sociales) y el juicio moral (capacidad individual para emitir juicios argumentados sobre aquello que está bien y lo que está mal en las conductas propias y ajenas).

Según Kohlberg, el ser humano sigue unas etapas progresivas y universales. Estas etapas están divididas en 3 estadios, que a su vez se subdividen en 2 estadios cada uno (a,b):

1. Estadio preconvencional,  característico de la infancia.

a. Heteronomía, que se muestra de los 0-5 años. Los niños de esta edad actúan según los premios y castigos, desde un punto de vista egocéntrico, sin reconocer los intereses o deseos de los demás. Por ejemplo, no pego a otros niños porque si no me castigan.
b. Individualismo. Comprende de los 6-10 años aproximadamente, aunque algunos adolescentes y adultos se sitúan en este estadio. Se sigue la ley del “ojo por ojo”, por ejemplo “si yo estudio tu me das paga”.

2. Estadio convencional, donde se sitúan los adolescentes y algunos adultos.

a. Expectativas Interpersonales. Este estadio se muestra con frecuencia en los adolescentes. Este ya se pone en el lugar del prójimo, y se mueve por el deseo de gustar y ser aceptado. Un ejemplo de esto sería un adolescente que se porta bien porque se tiene que portar bien (se espera eso de él).
b. Sistema Social y consciencia. Se actúa en función de las leyes y normas establecidas, sin cuestionarlas. Se hace aquello con lo que nos hemos comprometido (grupo cercano, familia…). El resto no es responsabilidad nuestra. Por ejemplo, no dejo jugar a una chica porque en las normas pone que sólo los chicos pueden jugar.

3. Estadio postconvencional, donde sólo llegan algunos jóvenes y adultos.

a. Contrato social. Las reglas hay que cumplirlas para respetar la voluntad de la mayoría. Se cuestionan las leyes y normas injustas, y miramos más allá de los intereses de nuestro grupo. Por ejemplo, me cuestiono si mi estilo de vida está perjudicando el medio ambiente o el bienestar de los países subdesarrollados.
b. Principios éticos universales y autonomía. Muy pocos adultos llegan a este estadio. Su comportamiento se basa en lucha por la igualdad, el respeto y el amor a los seres humanos, sin importar las reglas establecidas. Ejemplos de personas que han llegado a este estadio serían Nelson Mandela o Martin Luther King, que defendieron los intereses colectivos aunque les costara su propio bienestar.

Los educadores debemos favorecer el desarrollo moral de nuestro alumnado como parte de su educación integral. Podemos trabajarlo a través de dinámicas grupales o dilemas morales en el horario de tutoría (ver enlace), a través de las materias (favoreciendo la competencia social y cívica), y  sobre todo a través de nuestra actitud (currículum oculto).

Por otro lado, la familia enseña a su hijo un tipo de moralidad u otra a través de su conducta, su ocio (programas de TV, películas, juegos…) , estilo de vida y sus valores.

Enlaces de interés:

Dilemas morales-Kohlberg

Orientacionandujar: acción tutorial (educación en valores)

Cuentos para dormir: cuentos infantiles de educación en valores


primera infancia

CURIOSIDADES SOBRE LA PRIMERA INFANCIA

Estamos rodeados de bebés y niños pequeños, ya sea en nuestra casa, familia, vecindario o trabajo. A todos nos encantan y creemos conocer prácticamente todo de estos pequeños. Aunque esta puede parecer que es una etapa relativamente sencilla de entender, la edad que comprende de los 0 a 6 años es bastante compleja y marca el desarrollo del resto de nuestra vida en muchos aspectos. Saber un poco más sobre este tema te permitirá conocer mejor a los niños de estas edades.

Algunas características interesantes sobre esta etapa de la vida son las siguientes:

Los bebés están pre-programados hacia los estímulos humanos desde el nacimiento. Desde que el bebé nace muestra preferencias por la voces y figuras humanas. Hay que tener en cuenta que el niño presenta una serie de necesidades básicas que han de ser satisfechas por otros, por lo que lógico que busque interaccionar con otros individuos.

Desde etapas muy tempranas el niño muestra un temperamento determinado, genético y heredado. El temperamento se define como el estilo de respuesta emocional a los estímulos ambientales. Conocer que tipo de temperamento tiene tu bebé te permitirá actuar mejor según sus necesidades. Se han distinguido tres tipos de bebés según su temperamento (Thomas y Chess): fáciles (40%), difíciles (10%) y lentos de animar (15%). El 35% restante serían una mezcla de los tres.

En esta época evolucionan sus emociones  y los bebés pasan de tener solo emociones primarias a sentir emociones secundarias más complejas.
La emociones primarias están presentes desde el nacimiento y también las encontramos en algunos animales, como los mamíferos superiores.  Algunas de estas emociones son la tristeza, la alegría o el enfado. La emociones secundarias o de auto-conciencia requieren conocimiento social, como la empatía, envidia, vergüenza, orgullo, timidez, etc. Estas se forman entre los 18 y los 30 meses.
La expresión de las emociones en niños de estas edades se caracteriza por ser breve, intensa, transitoria y muy frecuente.

Todavía no conocen ni comprenden las normas sociales . De hecho las famosas “rabietas” de los 2 años son una manifestación de frustración al no comprender que no pueden conseguir lo que se les antoja en cada momento. Al no controlar sus emociones los pequeños cogen berrinches.

El apego hacia sus figuras más relevantes aparece en los tres primeros meses y se consolida entre los 12 y 24 meses. El apego es la vinculación afectiva, intensa y duradera que se establece entre dos personas (Bowlby, Ainsworth). Es importante que el niño establezca un apego seguro con sus figuras más cercanas, basado en muestras de cariño y protección, para que tenga un buen desarrollo de su socialización y autoestima .
A los 18-20 meses se empieza a desarrollar el autoconcepto (conciencia de sí mismo) y la autoestima (valoración positiva o negativa del autoconcepto). Como hemos mencionado la autoestima del pequeño está muy condicionada por el afecto y estilo educativo de los padres.

En esta época también aparecen rudimentos del rol de género. Comienzan a identificarse con el padre del mismo sexo y mostrar preferencia por objetos “propios del sexo”. Este aspecto tiene una gran influencia cultural, ya que desde que el bebé nace le conducimos hacia lo “masculino” o lo “femenino” (habitación rosa si es niña, azul si es niño, diferentes juguetes según el sexo, etc.). En los primeros años de vida se forma la identidad sexual (conciencia de pertenecer al sexo masculino o femenino), que no hay que confundir con la orientación sexual (deseo erótico o amoroso por personas de un sexo u otro). Esta última no suele aparecer hasta la adolescencia.

En cuanto a su desarrollo motor hay que destacar que durante los dos primeros años los niños crecen a un ritmo tan rápido que a los 24 meses alcanzan casi la mitad de la altura a la que llegarán siendo adultos. Conforme se van desarrollando algunos músculos específicos, capacidades perceptivas, sistema nervioso, etc. el niño va adquiriendo coordinación motora, y para los 5-6 años suelen haber consolidado la mayoría de las destrezas motrices (equilibrio, ritmo, escritura de alguna letras, etc). La estimulación de los padres y del ambiente es muy importante para determinar la edad de adquisición de estas habilidades.

Por último, pese a que la enseñanza obligatoria se inicia con la educación primaria (5-6 años), es recomendable que el pequeño se escolarice cuanto antes, ya que el contexto escolar promueve el desarrollo social de forma determinante. En la escuela infantil el niño aprende a relacionarse de una manera más formal (no tan afectiva), a desenvolverse fuera de su entorno familiar, amplía su lenguaje y vocabulario e interacciona más con sus iguales. Es importante que los adultos promovamos la interacción entre niños, tanto dentro como fuera de la escuela infantil. Los pequeños tienen su “mundo de niños” donde el juego entre ellos favorece su desarrollo intelectual, físico, emocional y social.

Referencias bibliográficas:
Carretero, Palacios (1998): psicología evolutiva (Vol2). Madrid.Alianza Psicología
Palacios, Marchesi y Coll (1999): desarrollo psicológico y educación: psicología evolutiva. Madrid. Alianza psicología.
VV.AA (2005): psicología evolutiva. Madrid. UNED

Enlaces de interés:
Ser padres: estrategias para manejar rabietas
Psicología infantil: temperamento y personalidad del bebé
Teoría del apego
Importancia del juego