Habilidades Sociales

LA IMPORTANCIA DE LAS HABILIDADES SOCIALES

El ser humano es un animal social que depende de su interacción con otros individuos.

Esto hace que el saber relacionarnos de forma satisfactoria con nuestros allegados sea de vital importancia para nuestro desarrollo social y personal desde la infancia.
La forma en que nos relacionamos influye de forma determinante en la felicidad de una persona, desde la infancia a la vejez, y muchos de los problemas emocionales que tiene la gente se deben a que les cuesta expresar sus pensamientos, sus sentimientos, o lo hacen de una manera incorrecta… es decir a una falta de Habilidades Sociales (HHSS).

¿Que son las Habilidades Sociales?

Las HHSS se pueden definir como las conductas o destrezas necesarias a la hora de interactuar con otras personas. Esto incluye la manera en que uno muestra sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos propios. Un ejemplo de esto sería la manera en que expresamos nuestro enfado a un amigo por algo que ha hecho, o la forma en que nos presentamos ante un grupo nuevo.
Hay que resaltar que las HHSS deben considerarse dentro de un contexto determinado, pues varían según la cultura, país, momento histórico, etc… Estas diferencias provocan son los “choques culturales” que se producen cuando estamos en contextos culturales diferentes al nuestro.

Las HHSS son aprendidas desde edad temprana, por lo que padres y educadores debemos poner énfasis en su enseñanza. Se interiorizan principalmente de las siguientes maneras:

  • Por experiencia directa: actos que has hecho y que has comprobado que funcionan a la hora de relacionarte con el entorno. Por ejemplo, saludar con una sonrisa hace que la gente te devuelva la sonrisa. Esto agrada y refuerza la conducta de sonreir al saludar.
  • Por observación: conductas que has visto en otros y has incorporado. Un ejemplo de esto sería esperar a que todos se sienten en la mesa antes de comer como signo de buenos modales.
  • Por aprendizaje verbal: actos que te dicen que tienes o no tienes que hacer . Por ejemplo, cuando se regaña a los niños por eructar en público.

¿Qué debemos tener en cuenta para poder desarrollar unas buenas Habilidades Sociales?

Para poder mantener relaciones sociales satisfactorias hay que procurar tener, entre otras, las siguientes habilidades o destrezas:

1. La sonrisa: sonreír de forma sincera, sin forzar, a la persona que tenemos al lado hace que la relación sea más distendida, cómoda y amable. En general, nos gusta relacionarnos con gente sonriente y evitamos  la gente con gesto serio. Que los niños nos vean sonreír al entablar una relación (con la vecina, el frutero… en general) es una buena forma de enseñarles esta habilidad, a la vez que mejora la nuestra.

2. La mirada: mirar a la persona que te está hablando es básico para fomentar una conversación fluida. Un problema común de los niños y adolescentes tímidos es que no miran a la gente cuando les hablan, lo que entorpece sus relaciones sociales (que a su vez empeora su autoestima, refuerza su timidez,etc).
La mirada no debe ser huidiza, pero tampoco muy intensa, pues esto puede provocar incomodidad o agresividad.

3. La postura corporal: nuestro lenguaje no verbal transmite más que las meras palabras. Por ejemplo, estar erguido muestra fortaleza y seguridad, mientras que estar encorvado puede señalar debilidad e inseguridad. Cuidar  la imagen que proyectamos influye positivamente en nuestras relaciones con el entorno.

4. La entonación y el lenguaje usado: es importante mostrar una entonación y lenguaje adecuado al contexto en que nos encontremos (no es lo mismo hablar con una amiga que con un profesor, con una persona que tienes confianza que con una que no…). Muchas veces pensamos que alguien es un maleducado simplemente porque habla con un registro no apropiado para la situación donde está.

5. Ser asertivo: saber decir que no, defender tus derechos o tus posturas sin atacar las contrarias. Es difícil que una persona sea socialmente habilidosa, en nuestra cultura, si no es asertiva.
El problema de mucha gente es que no sabe cómo reclamar sus derechos y tiende a adoptar una conducta pasiva (en la que no dice nada y hace lo que el otro quiere “por no discutir”, por miedo, etc.) o agresiva (en la que dice lo que piensa atacando al interlocutor, discutiendo de forma acalorada, etc.).
Por tanto, la conducta asertiva es aquella que permite expresar adecuadamente sus pensamientos u opiniones.
Aquí entraría la habilidad de conocer tus propios sentimientos y expresarlos. Los niños deben conocer sus emociones y saber transmitirlas para poder afrontar los conflictos que vayan a tener de una forma no violenta y pacífica.

6. La empatía: saber escuchar y comprender los sentimientos de los demás. Ponerse en el lugar del otro y no hacer cosas que le perjudiquen es importante para poder entablar relaciones de confianza y de respeto. Una persona que muestre conductas empáticas hacia su entorno tendrá ,sin duda, mayor éxito social, será más querido y valorado.

7. Relacionado con la empatía y la asertividad estaría el saber hacer y recibir críticas constructivas, intentando juzgar el hecho y no la persona. Un ejemplo de esto sería decirle al niño que tendría que haber hecho los deberes en vez de decirle que “es un vago”. Del mismo modo, es recomendable enseñarles a aceptar críticas que vayan a ser en beneficio de su formación y desarrollo.
Este punto, aunque muchas veces es complicado, es muy importante para mantener buenas relaciones interpersonales.

Como habéis visto, la enseñanza de HHSS es fundamental en la formación del ser humano. Es básico que lo tengamos en cuenta y reaccionemos a tiempo cuando notemos que un niño o adolescente tiene carencia de ellas.

Si crees que tu hijo necesita un entrenamiento en HHSS existen muchos recursos y programas disponibles en la web (ver enlaces de interés). También puedes pedir la ayuda de un profesional o  en el colegio contactar con el orientador.

Enlaces de interés:

Programa de Habilidades para la Infancia Temprana

Programa de HHSS de Orientacion Andújar para Educación Infantil y Primaria

Manual de HHSS para personas con discapacidad de FEAPS


AUTONOMIA

AUMENTA LA AUTONOMÍA PERSONAL DE TU HIJ@

El desarrollo de la autonomía personal es un aspecto clave y prioritario en el proceso de educación de cualquier menor. Ser autónomo implica que el menor es capaz de desempeñar actividades o tareas esperables según su edad, es decir, llegar a ser independiente. Como contrapartida, un individuo no autónomo necesitará de supervisión y ayuda en la realización de las mismas tareas.

La adquisición de la autonomía es importante para tener una buena autoestima, madurez y  felicidad. 

Es importante tener en cuenta que el peor enemigo para su desarrollo es la sobreprotección parental. Cuando impedimos que un niño haga una tarea por temor a que se equivoque, fracase o lo haga en un mayor tiempo del deseado provocamos , sin darnos cuenta, que el menor no adquiera hábitos que le permitan actuar por sí solo. Un ejemplo claro sería cuando los padres hacen los deberes de sus hijos.

Enseñar a ser responsables de su comportamiento, y a que cada acto tiene una consecuencia es imprescindible en su consolidación como ser humano autosuficiente.

Un error frecuente que cometen muchos padres es dar paga a sus hijos por sistema. Los menores deben aprender que al igual que nosotros debemos trabajar para poder comer, y cubrir nuestras necesidades materiales., ellos deben atender sus responsabilidades si quieren obtener aquello que les gusta. Esto también ayudará a no formar niños caprichosos que piensan que tienen derecho a todo sin que ellos tengan que dar nada a cambio.

No obstante, los niños deben ser guiados y supervisados en un principio. Hay que “darles la mano, pero permitiendo que caminen solos”. Del mismo modo, es importante reforzar positivamente cada paso nuevo que den con respecto al desarrollo de su autonomía. Por ejemplo apoyarles con frases como “que bien lo has hecho”, o “no importa que no lo hayas conseguido hoy, con esfuerzo lo conseguirás”.  Esto es más efectivo que el penalizar y reprochar los errores que cometen.

Así pues, para la creación de estos hábitos es imprescindible la creación de normas que sean:

  • Firmes: de forma asertiva, con voz segura, sin gritos, ni amenazas que luego no se vayan a cumplir.
  • Explicando el porqué: que entienda el motivo del cumplimiento de la norma.
  • Realistas: no desproporcionadas.
  • Claras: ante una norma no cumplida se tiene una consecuencia establecida.
  • Seriamente consistentes: que no dependan del estado de ánimo ni del momento del día.
  • Inmediatas: a realizar en el momento, que no difieran en el tiempo.

Además, es más efectivo dar las órdenes en positivo que en negativo. Por ejemplo es mejor decir “bajarás al parque cuando hagas los deberes”, que “NO bajarás al parque hasta que hagas los deberes”.

Es importante que el menor entienda la necesidad de cumplir estas normas, redirigiendo la conducta, en vez de criticando a la persona. Por ejemplo, decir “tienes que pedir las cosas por favor” que “eres un maleducado”. En el primer caso estamos criticando la conducta, y en el segundo a la persona.

Estos pequeños pasos aumentarán la probabilidad de que el niño se desarrolle favorablemente, de una forma auntónoma y responsable.

Enlaces de interés:

 Guía infantil: video sobre cómo aumentar la autonomía infantil para niños de infantil y primaria.

CEAPA. Guía: cómo fomentar autonomía y responsabilidad en nuestros hijos/as