personalidad

La interacción social y el desarrollo de la personalidad

El concepto de personalidad se define como la organización, consistente en el tiempo, de las características psicológicas, físicas y sociales que posee una persona, que lo hace único con respecto al resto. Esta se compone de dos elementos: el temperamento (de origen biológico) y el carácter (de origen social). 

Desde las Teorías constructivistas, la sociología y la psicología clínica se plantean cuestiones  sobre qué aspectos de la personalidad se ven condicionados de forma directa según el tipo de interacción que tengamos. Veamos algunos de los aspectos de la personalidad influenciados por la interacción humana:

  • Los estilos cognitivos: El concepto estilo cognitivo se refiere a la relación que existe entre la inteligencia y la personalidad, es decir, cómo procesamos la información que recibimos. Este se puede ver en dimensiones tales como la impulsividado reflexividad al dar una respuesta..Es indispensable que haya una buena interacción social en este aspecto en edades tempranas (Educación Infantil, y primeros tramos de Educación Primaria), ya que el estilo cognitivo de una persona sufre pocas variaciones a partir de la adolescencia.

  • Las Habilidades Sociales: Las habilidades sociales se pueden definir como aquella conductas o destrezas que son necesarias a la hora de relacionarse o interaccionar con otras personas. Esto incluye la manera en que uno expresas sus sentimientos, deseos, opiniones o derechos propios. Estas dependen de la calidad en las interacciones recibidas; el nivel de socialización adquirido; lo significativo que hayan sido los intercambios comunicativos, y del éxito social alcanzado tras la realización de aquella conducta.

  • El autoconcepto y la autoestima: el autoconcepto se define como el juicio e imagen que tenemos sobre nosotros mismos. Este engloba aspectos físicos, psicológicos , sociales y morales. Este implica juicios descriptivos y juicios de valor . Ese juicio de valor que hacemos hacia la propia persona se definiría como autoestima. Tanto el autoconcepto como la autoestima reciben un fuerte impulso de la interacción y de la actitud que las personas más significativas para el niño tengan con el mismo.

  • El desarrollo moral: la moral se puede definir como las reglas y posicionamientos por los que se rige el comportamiento de una persona en una sociedad. Esta se transmite desde la infancia a través los llamados “agentes socializadores”, como son la familia, la escuela, el entorno social, los medios de comunicación, etc. Por este motivo, es otro aspecto de la personalidad que que está ligado a la interacción que el niño desarrolle con su entorno.

  • La motivación: la motivación se define como algo que anima y produce interés en una persona para actuar o realizar algo. Esta se divide en motivación intrínseca ( el incentivo es la actividad misma que vamos a realizar) y motivación extrínseca (el incentivo por hacer algo viene por recompensas externas) . La implicación familiar, de los maestros, y de los compañeros determina la motivación extrínseca de forma directa, y la motivación intrínseca de forma indirecta.

  • Regulación emocional: se podría definir como la toma de conciencia entra la emoción existente, el pensamiento y la conducta. Esta se aprende desde la niñez, según coherencia educativa que haya entre los agente educativos del niñ@ (familia, escuela, sociedad…).

    Referencias Bibliográficas y Enlaces de interés:

    POZO, J. (2010).TEORÍAS COGNITIVAS DEL APRENDIZAJE. FACULTAD DE PSICOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID. EDICIONES MORATA, S. L. DÉCIMA EDICIÓN. MADRID, ESPAÑA

    DIÁZ AGUADO, M.J (2006): DEL ACOSO ESCOLAR A LA COOPERACIÓN EN LAS AULAS. PEARSON, PRENCICE HALL. MADRID

    COLL, C. (2000): CONSTRUCTIVISMO E INTERVENCIÓN EDUCATIVA. EN EL CONSTRUCTIVISMO EN LA PRÁCTICA. ESPAÑA, EDITORIAL LABORATORIO EDUCATIVO.

    Rafael Bisquerra, Regulación emocional.


adolescencia2

DESARROLLO SEXUAL Y EDUCACIÓN

La sexualidad es una parte fundamental en la vida de un ser humano. Educar a nuestros hijos o alumnos desde pequeños en este aspecto es básico para que estos puedan desarrollar una vida sexual sana y ser felices.

La educación sexual supone dimensiones biológicas, psicológicas y socioculturales. No la debemos limitar a la reproducción ni a los métodos anticonceptivos. Ésta también supone educar en el afecto, la intimidad, el respeto al otro y a uno mismo, la imagen corporal, la identidad y la aceptación de la diversidad sexual.

Desde que nacemos somos personas sexuadas, pero nuestra sexualidad la manifestamos de forma diferente a lo largo de la vida. Este desarrollo pasa por distintas fases (Fernández, 04), que tendremos que tener en cuenta a la hora de educar en la sexualidad.

1. Entre año y medio y tres años el niño observa conductas en su ambiente que le ayudan a formar una identidad según las características externas de la persona (por ejemplo asocian el llevar falda con ser mujer). La información que el entorno proporciona hace que el niño lleve a cabo conductas “propias” de cada sexo. En los primeros años de nuestra vida nos limitamos a discriminar a las personas entre varones y mujeres.

2. Entre los tres y cinco años entramos en una etapa de curiosidad (etapa del “¿Por qué?”). En esta etapa se hacen cuestiones en relación a su propio cuerpo, las diferencias entre niños y niñas y las funciones de cada parte. Aunque a muchos padres esto les crea reparo, estas cuestiones deben responderse de forma sencilla para no crear dudas, temor o desconfianza en el niño. No hay que extrañarse si vemos que nuestro hijo “se toca”, pues es algo normal. El niño acaba de descubrir su cuerpo  y cómo éste responde a los diferentes estímulos. Naturalizar esta situación y enseñarle a que eso no se debe de hacer en público es la mejor manera de afrontarlo.

3. Entre los seis años hasta el inicio de la pubertad aparecen juegos relacionados con la sexualidad (jugar “mamás y papás,” tienen “novio” o “novia”, etc). La presión social y las pautas culturales hace que niños y niñas manifiesten de forma diferente su interés sexual, aunque cada vez se comportan de forma más igualitaria. El interés por la sexualidad se muestra a través de chistes, dibujos de desnudos, etc.

4. Durante la pubertad y en la adolescencia nuestros cuerpos se desarrollan y se preparan fisiológicamente para la reproducción y el acto sexual. Normalmente las chicas suelen desarrollarse física y psicológicamente un poco más temprano que los chicos. En esta etapa la sexualidad tiene una importancia enorme (primeras relaciones sexuales, enamoramientos, orientación sexual…), por lo que su educación es primordial.

5. La sexualidad se consolida en la edad adulta a través de distintas realizaciones (consolidación orientación sexual, distintas parejas sexuales, paternidad, problemas al mantener relaciones sexuales…). La educación sexual sigue siendo imprescindible en esta etapa, pues entre otros factores, en este momento es cuando se da el mayor índice de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

6. Finalmente, hacia la tercera edad aparece una tercera identificación sexual y de género. En esta última etapa es frecuente que desaparezca el deseo por manter relaciones sexuales (por la bajada de testosterona) o que los varones presenten disfunción eréctil, hecho que preocupa a muchos mayores, por lo que la educación y tratamiento sexual debe continuar hasta el fin de nuestros días.

Enlaces de interés:

Sexpresan: programa multimedia de educación afectivo-sexual

Fundación triángulo: educación sexual y mediación

Publicaciones y recursos sexológicos


Resolución de problemas

METODO STOPP SPA DE RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

Los colaboradores de Daniel Goleman (psicólogo estadounidense que popularizó el término de Inteligencia Emocional) Elias, Tobias y Friedlander constituyen un modelo de resolución de problemas que puede resultar util para docentes, padres e hijos.

Este método es conocido como STOPP- SPA (acrónimo de los pasos a seguir) y se puede aplicar a cualquier problema de nuestra vida cotidiana. Éste, implica la capacidad para comprender, controlar  y discriminar  los sentimientos propios y ajenos.

De este modo, los 8 pasos del método STOPP- SPA son los siguientes:

1. Primero tendremos que conocer los Sentimientos que me llevan a actuar de forma reflexivaEste paso es fundamental para, posteriormente, poder reconocer cual es el problema y pensar las posibles soluciones. Un ejemplo de esto sería  preguntarse cómo me siento o cómo creo que se está sintiendo la otra parte.

2. En segundo lugar debemos reconocer que existe un Problema para poder afrontarlo. Buscar en las causas que llevaron a dicho problema será más útil a la hora de poder resolverlo. Por el contrario, centrarnos sólo en quién tiene la culpa podrá hacer que nos alejemos de la solución.

3. En tercer lugar pasaremos a  marcarnos unos Objetivos que nos proporcionarán una guía. En este paso, debemos tener claro qué es lo que queremos conseguir, es decir, preguntarnos qué deseamos que ocurra para poder solucionar nuestro problema.

4. Una vez fijados los objetivos, tendremos que Pensar en qué cosas puedo hacer para poder llevar a cabo nuestros objetivos previamente planteados. En este paso, debemos buscar  las posibles soluciones que tenemos para conseguir nuestra meta. Preguntarse qué podemos hacer, cómo podemos hacerlo, en cuánto tiempo, qué cosas o personas necesito para lograrlo, etc. Es importante ser realista en esta fase y no proponerse metas imposibles de alcanzar. Por ello debemos tener en cuenta todas las variables que influyen en la consecución de los objetivos.

5. A continuación pasaremos a Prever el resultado que va a acarrear nuestras acciones, es decir, a pensar en las consecuencias de dichos actos. En este caso, si el problema es con otra persona debemos ponernos en el lugar de esta y pensar cómo nos sentiríamos nosotros si nos hicieran lo que tenemos pensado hacer o decir.

6. Una vez barajado las posibles soluciones y previsto sus posibles resultados debemos Seleccionar la solución más adecuada para nosotros. Este paso a veces cuesta un poco, especialmente cuando nos enfrentamos a dilemas en los cuales tenemos varios pros y contras. Por ello, no es aconsejable precipitarse ni dejarse llevar por arrebatos momentáneos.

7.  En séptimo lugar habrá que Planear cómo vamos a proceder. En este punto debemos ser conscientes de que tendremos que ser perseverantes y no rendirnos ante los posibles contratiempos. 

8. Por último, tendremos que Advertir qué pasó finalmente, y cómo podemos seguir. El último punto supone evaluar el resultado del plan, ver que éxitos y fracasos hemos logrado y cómo podemos mejorar para futuras ocasiones.

Como veis, este sencillo método puede ser muy util cuando no tenemos algún problema que nos “ronda en la cabeza” y nos sabemos como afrontarlo. Os invito a que lo utilicéis con vuestros hijos, alumnos y con vosotros mismos.

Bibliografía:

ELIAS, M.; TOBÍAS, S. Y FRIEDLANDER, B. (2014). Educar con Inteligencia Emocional. Barcelona: Clave de bolsillo

 


inteligencia emocional

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El concepto de Inteligencia siempre se ha entendido como aquellas capacidades cognitivas relacionadas con el pensamiento abstracto, científico y académico. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha consolidado otras acepciones más amplias de este concepto, como las propuestas por R.J Stenberg, H.Gardner o D. Goleman. En esta entrada nos vamos a centrar en la teoría de la Inteligencia Emocional de D. Goleman.

En los años 90 Daniel Goleman popularizó el término de Inteligencia emocional. Esta se refiere a la capacidad humana de conseguir el éxito personal en las distintas facetas de la vida.
Este deseable éxito se conseguiría a través de logros como es saber comunicamos de forma eficaz con nuestro entorno, tener auto-motivación para conseguir aquellos objetivos que nos proponemos, poder solucionar los conflictos interpersonales que nos afectan de forma satisfactoria, y tener una buena adaptación al medio.

Contrariamente a lo que muchas personas piensan, tener un elevado Cociente Intelectual o una buena posición económica no es condición suficiente para garantizar el éxito en la vida. Además es imprescindible desarrollar una buena base intelectual que nos permita nuestros solucionar problemas personales de forma satisfactoria. De hecho, todos conocemos ejemplos de personas aparentemente exitosas, que son profundamente infelices y que siempre se están quejando de cualquier pequeño contratiempo y, por el contrario, personas cuya vida ha sido objetivamente ardua y dificil que muestran una actitud mucho más positiva y feliz. Estas últimas posiblemente tengan una Inteligencia Emocional mucho más elevada que las primeras.

Aunque hay emociones que son innatas y universales, como pueden ser la alegría, tristeza, ira, enfado, etc., estas se van a manifestar de una manera u otra según  nuestro propio temperamento, los modelos sociales que veamos en nuestro entorno, la educación que recibimos y con los aprendizajes que realizamos a través de nuestra experiencia. De este modo, desde que somos niños  vamos desarrollando, modificando y consolidando nuestros estilos emocionales.

Por este motivo, familia y escuela deben enseñar a los menores a conocer sus necesidades y emociones, convivir y manejar los sentimientos positivos y negativos, y  desarrollar la empatía hacia el prójimo.
Es tan negativo el sobreproteger y mimar en exceso a un niño, de manera que siempre satisfaga sus deseos sin tener en cuenta al resto, como mantener una relación fría donde no haya cabida a la expresión de los sentimientos.

La enseñanza de una buena inteligencia emocional aumentará las probabilidades que criar futuras generaciones con una buena salud mental y con relaciones interpersonales positivas y sanas.

Enlaces de interés:

Conferencia TED: Daniel Goleman-Inteligencia Emocional

Redes: Aprender a gestionar las emociones

Actividades para desarrollar la inteligencia emocional en EI

 


Habilidades Sociales

LA IMPORTANCIA DE LAS HABILIDADES SOCIALES

El ser humano es un animal social que depende de su interacción con otros individuos.

Esto hace que el saber relacionarnos de forma satisfactoria con nuestros allegados sea de vital importancia para nuestro desarrollo social y personal desde la infancia.
La forma en que nos relacionamos influye de forma determinante en la felicidad de una persona, desde la infancia a la vejez, y muchos de los problemas emocionales que tiene la gente se deben a que les cuesta expresar sus pensamientos, sus sentimientos, o lo hacen de una manera incorrecta… es decir a una falta de Habilidades Sociales (HHSS).

¿Que son las Habilidades Sociales?

Las HHSS se pueden definir como las conductas o destrezas necesarias a la hora de interactuar con otras personas. Esto incluye la manera en que uno muestra sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos propios. Un ejemplo de esto sería la manera en que expresamos nuestro enfado a un amigo por algo que ha hecho, o la forma en que nos presentamos ante un grupo nuevo.
Hay que resaltar que las HHSS deben considerarse dentro de un contexto determinado, pues varían según la cultura, país, momento histórico, etc… Estas diferencias provocan son los “choques culturales” que se producen cuando estamos en contextos culturales diferentes al nuestro.

Las HHSS son aprendidas desde edad temprana, por lo que padres y educadores debemos poner énfasis en su enseñanza. Se interiorizan principalmente de las siguientes maneras:

  • Por experiencia directa: actos que has hecho y que has comprobado que funcionan a la hora de relacionarte con el entorno. Por ejemplo, saludar con una sonrisa hace que la gente te devuelva la sonrisa. Esto agrada y refuerza la conducta de sonreir al saludar.
  • Por observación: conductas que has visto en otros y has incorporado. Un ejemplo de esto sería esperar a que todos se sienten en la mesa antes de comer como signo de buenos modales.
  • Por aprendizaje verbal: actos que te dicen que tienes o no tienes que hacer . Por ejemplo, cuando se regaña a los niños por eructar en público.

¿Qué debemos tener en cuenta para poder desarrollar unas buenas Habilidades Sociales?

Para poder mantener relaciones sociales satisfactorias hay que procurar tener, entre otras, las siguientes habilidades o destrezas:

1. La sonrisa: sonreír de forma sincera, sin forzar, a la persona que tenemos al lado hace que la relación sea más distendida, cómoda y amable. En general, nos gusta relacionarnos con gente sonriente y evitamos  la gente con gesto serio. Que los niños nos vean sonreír al entablar una relación (con la vecina, el frutero… en general) es una buena forma de enseñarles esta habilidad, a la vez que mejora la nuestra.

2. La mirada: mirar a la persona que te está hablando es básico para fomentar una conversación fluida. Un problema común de los niños y adolescentes tímidos es que no miran a la gente cuando les hablan, lo que entorpece sus relaciones sociales (que a su vez empeora su autoestima, refuerza su timidez,etc).
La mirada no debe ser huidiza, pero tampoco muy intensa, pues esto puede provocar incomodidad o agresividad.

3. La postura corporal: nuestro lenguaje no verbal transmite más que las meras palabras. Por ejemplo, estar erguido muestra fortaleza y seguridad, mientras que estar encorvado puede señalar debilidad e inseguridad. Cuidar  la imagen que proyectamos influye positivamente en nuestras relaciones con el entorno.

4. La entonación y el lenguaje usado: es importante mostrar una entonación y lenguaje adecuado al contexto en que nos encontremos (no es lo mismo hablar con una amiga que con un profesor, con una persona que tienes confianza que con una que no…). Muchas veces pensamos que alguien es un maleducado simplemente porque habla con un registro no apropiado para la situación donde está.

5. Ser asertivo: saber decir que no, defender tus derechos o tus posturas sin atacar las contrarias. Es difícil que una persona sea socialmente habilidosa, en nuestra cultura, si no es asertiva.
El problema de mucha gente es que no sabe cómo reclamar sus derechos y tiende a adoptar una conducta pasiva (en la que no dice nada y hace lo que el otro quiere “por no discutir”, por miedo, etc.) o agresiva (en la que dice lo que piensa atacando al interlocutor, discutiendo de forma acalorada, etc.).
Por tanto, la conducta asertiva es aquella que permite expresar adecuadamente sus pensamientos u opiniones.
Aquí entraría la habilidad de conocer tus propios sentimientos y expresarlos. Los niños deben conocer sus emociones y saber transmitirlas para poder afrontar los conflictos que vayan a tener de una forma no violenta y pacífica.

6. La empatía: saber escuchar y comprender los sentimientos de los demás. Ponerse en el lugar del otro y no hacer cosas que le perjudiquen es importante para poder entablar relaciones de confianza y de respeto. Una persona que muestre conductas empáticas hacia su entorno tendrá ,sin duda, mayor éxito social, será más querido y valorado.

7. Relacionado con la empatía y la asertividad estaría el saber hacer y recibir críticas constructivas, intentando juzgar el hecho y no la persona. Un ejemplo de esto sería decirle al niño que tendría que haber hecho los deberes en vez de decirle que “es un vago”. Del mismo modo, es recomendable enseñarles a aceptar críticas que vayan a ser en beneficio de su formación y desarrollo.
Este punto, aunque muchas veces es complicado, es muy importante para mantener buenas relaciones interpersonales.

Como habéis visto, la enseñanza de HHSS es fundamental en la formación del ser humano. Es básico que lo tengamos en cuenta y reaccionemos a tiempo cuando notemos que un niño o adolescente tiene carencia de ellas.

Si crees que tu hijo necesita un entrenamiento en HHSS existen muchos recursos y programas disponibles en la web (ver enlaces de interés). También puedes pedir la ayuda de un profesional o  en el colegio contactar con el orientador.

Enlaces de interés:

Programa de Habilidades para la Infancia Temprana

Programa de HHSS de Orientacion Andújar para Educación Infantil y Primaria

Manual de HHSS para personas con discapacidad de FEAPS


AUTONOMIA

AUMENTA LA AUTONOMÍA PERSONAL DE TU HIJ@

El desarrollo de la autonomía personal es un aspecto clave y prioritario en el proceso de educación de cualquier menor. Ser autónomo implica que el menor es capaz de desempeñar actividades o tareas esperables según su edad, es decir, llegar a ser independiente. Como contrapartida, un individuo no autónomo necesitará de supervisión y ayuda en la realización de las mismas tareas.

La adquisición de la autonomía es importante para tener una buena autoestima, madurez y  felicidad. 

Es importante tener en cuenta que el peor enemigo para su desarrollo es la sobreprotección parental. Cuando impedimos que un niño haga una tarea por temor a que se equivoque, fracase o lo haga en un mayor tiempo del deseado provocamos , sin darnos cuenta, que el menor no adquiera hábitos que le permitan actuar por sí solo. Un ejemplo claro sería cuando los padres hacen los deberes de sus hijos.

Enseñar a ser responsables de su comportamiento, y a que cada acto tiene una consecuencia es imprescindible en su consolidación como ser humano autosuficiente.

Un error frecuente que cometen muchos padres es dar paga a sus hijos por sistema. Los menores deben aprender que al igual que nosotros debemos trabajar para poder comer, y cubrir nuestras necesidades materiales., ellos deben atender sus responsabilidades si quieren obtener aquello que les gusta. Esto también ayudará a no formar niños caprichosos que piensan que tienen derecho a todo sin que ellos tengan que dar nada a cambio.

No obstante, los niños deben ser guiados y supervisados en un principio. Hay que “darles la mano, pero permitiendo que caminen solos”. Del mismo modo, es importante reforzar positivamente cada paso nuevo que den con respecto al desarrollo de su autonomía. Por ejemplo apoyarles con frases como “que bien lo has hecho”, o “no importa que no lo hayas conseguido hoy, con esfuerzo lo conseguirás”.  Esto es más efectivo que el penalizar y reprochar los errores que cometen.

Así pues, para la creación de estos hábitos es imprescindible la creación de normas que sean:

  • Firmes: de forma asertiva, con voz segura, sin gritos, ni amenazas que luego no se vayan a cumplir.
  • Explicando el porqué: que entienda el motivo del cumplimiento de la norma.
  • Realistas: no desproporcionadas.
  • Claras: ante una norma no cumplida se tiene una consecuencia establecida.
  • Seriamente consistentes: que no dependan del estado de ánimo ni del momento del día.
  • Inmediatas: a realizar en el momento, que no difieran en el tiempo.

Además, es más efectivo dar las órdenes en positivo que en negativo. Por ejemplo es mejor decir “bajarás al parque cuando hagas los deberes”, que “NO bajarás al parque hasta que hagas los deberes”.

Es importante que el menor entienda la necesidad de cumplir estas normas, redirigiendo la conducta, en vez de criticando a la persona. Por ejemplo, decir “tienes que pedir las cosas por favor” que “eres un maleducado”. En el primer caso estamos criticando la conducta, y en el segundo a la persona.

Estos pequeños pasos aumentarán la probabilidad de que el niño se desarrolle favorablemente, de una forma auntónoma y responsable.

Enlaces de interés:

 Guía infantil: video sobre cómo aumentar la autonomía infantil para niños de infantil y primaria.

CEAPA. Guía: cómo fomentar autonomía y responsabilidad en nuestros hijos/as


educación en valores

DESARROLLO MORAL Y EDUCACIÓN

Moral se define normalmente como las reglas y posicionamientos por los que se rige el comportamiento de una persona en una sociedad. Esta se transmite desde la infancia a través de los llamado agentes socializadores, la familia, la escuela, el entorno social, los medios de comunicación, etc.

Los psicólogos J.Piaget y L.Kohlberg son los teóricos fundamentales del estudio del desarrollo moral de la persona. Según estos autores el razonamiento moral sería el resultado de la suma entre la comprensión crítica (capacidad para comprender y buscar la raíz de los problemas personales y sociales) y el juicio moral (capacidad individual para emitir juicios argumentados sobre aquello que está bien y lo que está mal en las conductas propias y ajenas).

Según Kohlberg, el ser humano sigue unas etapas progresivas y universales. Estas etapas están divididas en 3 estadios, que a su vez se subdividen en 2 estadios cada uno (a,b):

1. Estadio preconvencional,  característico de la infancia.

a. Heteronomía, que se muestra de los 0-5 años. Los niños de esta edad actúan según los premios y castigos, desde un punto de vista egocéntrico, sin reconocer los intereses o deseos de los demás. Por ejemplo, no pego a otros niños porque si no me castigan.
b. Individualismo. Comprende de los 6-10 años aproximadamente, aunque algunos adolescentes y adultos se sitúan en este estadio. Se sigue la ley del “ojo por ojo”, por ejemplo “si yo estudio tu me das paga”.

2. Estadio convencional, donde se sitúan los adolescentes y algunos adultos.

a. Expectativas Interpersonales. Este estadio se muestra con frecuencia en los adolescentes. Este ya se pone en el lugar del prójimo, y se mueve por el deseo de gustar y ser aceptado. Un ejemplo de esto sería un adolescente que se porta bien porque se tiene que portar bien (se espera eso de él).
b. Sistema Social y consciencia. Se actúa en función de las leyes y normas establecidas, sin cuestionarlas. Se hace aquello con lo que nos hemos comprometido (grupo cercano, familia…). El resto no es responsabilidad nuestra. Por ejemplo, no dejo jugar a una chica porque en las normas pone que sólo los chicos pueden jugar.

3. Estadio postconvencional, donde sólo llegan algunos jóvenes y adultos.

a. Contrato social. Las reglas hay que cumplirlas para respetar la voluntad de la mayoría. Se cuestionan las leyes y normas injustas, y miramos más allá de los intereses de nuestro grupo. Por ejemplo, me cuestiono si mi estilo de vida está perjudicando el medio ambiente o el bienestar de los países subdesarrollados.
b. Principios éticos universales y autonomía. Muy pocos adultos llegan a este estadio. Su comportamiento se basa en lucha por la igualdad, el respeto y el amor a los seres humanos, sin importar las reglas establecidas. Ejemplos de personas que han llegado a este estadio serían Nelson Mandela o Martin Luther King, que defendieron los intereses colectivos aunque les costara su propio bienestar.

Los educadores debemos favorecer el desarrollo moral de nuestro alumnado como parte de su educación integral. Podemos trabajarlo a través de dinámicas grupales o dilemas morales en el horario de tutoría (ver enlace), a través de las materias (favoreciendo la competencia social y cívica), y  sobre todo a través de nuestra actitud (currículum oculto).

Por otro lado, la familia enseña a su hijo un tipo de moralidad u otra a través de su conducta, su ocio (programas de TV, películas, juegos…) , estilo de vida y sus valores.

Enlaces de interés:

Dilemas morales-Kohlberg

Orientacionandujar: acción tutorial (educación en valores)

Cuentos para dormir: cuentos infantiles de educación en valores


AUTOESTIMA

AUMENTA LA AUTOESTIMA INFANTIL

Podemos definir el autoconcepto como los juicios e imágenes que tenemos de nosotros mismos. Este engloba aspectos físicos , psicológicos , sociales y morales. El autoconcepto implica juicios descriptivos (soy rubio, alto…), pero también juicios de valor (soy tonto, soy increíble, soy mala persona). Ese juicio de valor que hacemos hacia nuestra persona es lo que se conoce como autoestima.

Los adultos tenemos un papel determinante en la formación del autoconcepto y la autoestima de los más pequeños. Desde muy temprana edad el niño va captando mensajes que su entorno le transmite sobre el mismo, y se va mirando en el espejo que los otros le muestran (eres malo, eres bueno, eres único, no vales para nada…) Estos mensajes se transmiten de forma verbal y no verbal (muestras de cariño, miradas…). La familia, la escuela y el grupo de iguales son los principales espejos para el niño.

Por otro lado, las expectativas que tenemos de los otros pueden influir decisivamente en la conducta de los demás. Este fenómeno se conoce como el Efecto Pygmalión (Rosenthal y Jacobson) o Profecía Autocumplida (Robert K. Merton). Esta teoría sostiene que según las expectativas que tengamos acerca de alguien incitaremos a que dicha persona se comporte de manera que la expectativa se vuelva cierta. Por ejemplo si el profesor cree que sus alumnos son unos inútiles y unos vagos, éste les tratará como tal, lo que hará que estos fracasen con mayor probabilidad.
No hay frase más cierta que “creer es poder”, y estas creencias vienen en gran parte determinadas por los mensajes que nos llegan desde el exterior. Por suerte o por desgracia somos animales sociales y para poder crear un buen autoconcepto y autoestima necesitamos del apoyo y respaldo del entorno. Si a un niño le sometemos continuamente a críticas destructivas (insultos, descalificaciones) estaremos aumentando la probabilidad de formar un adulto frustrado, agresivo o sumiso, es decir una persona infeliz y con problemas de adaptación social.

¿Qué podemos hacer para aumentar la autoestima de nuestros hijos y/o alumnos?

1. Mostrar cariño, aprecio y respeto por ellos. No basta con quererlos, hay que procurar que ellos lo perciban, ya que el amor no se sobreentiende y hay que demostrarlo. Hay que alabarles cuando superen nuevos retos, decirles palabras de apoyo cuando se equivoquen y no sancionar sus fracasos (éstos forman parte del aprendizaje).

2. Hacer que se sientan valiosos y capaces de conseguir lo que se propongan. Esto último habrá que hacerlo de forma realista, sin presionar para que el muchacho consiga metas irreales, inalcanzables a corto plazo o que no le motiven.

3. Estimular su autonomía. Que sea consciente de todo lo que es capaz de hacer por sí mismo (comprar el pan solo, ayudar a cocinar…). Además de ser muy positivo para su educación, hace que “se sientan mayores”, lo que les resulta muy motivante.

4. Ayúdar a que se autorrealicen en aquello que destacan y les gusta. Si el niño es bueno dibujando, escribiendo cuentos o bailando, anímales a que mejoren y progresen en sus aptitudes creativas. Hay una creencia absurda entre muchos padres de que todo lo que no es matemáticas, lengua o inglés no sirve para nada.

5. Nunca pretender que ellos sean lo que nosotros no pudimos ser, es decir, no obligar a que ellos realicen nuestros sueños frustrados (ser el número uno de la clase, ser el mejor futbolista de su equipo, el mejor gimnasta…).

6. No sobreproteger. Deben aprender a tomar sus propias decisiones,  asumir las consecuencias de sus actos, y como hemos dicho antes deben aprender a fracasar sin frustrarse. Es inevitable que fracasemos en numerosas ocasiones a lo largo de nuestra vida (en los estudios, en el amor, a la hora de realizar ciertas elecciones…). El fracaso nos sirve para aprender, para mejorar en futuras ocasiones, para lograr el éxito final.

7. Aumentar el contacto con otros agentes educativos (profesores, familiares, otros adultos, amigos) que estén en contacto con él, para que te cuenten cómo le ven (¿más contento? ¿más serio?¿se relaciona con otros niños?…)

8. Juzgar su conducta, nunca la persona. No es lo mismo decirle “eres un patán” a decirle “eso no lo has hecho bien”: en la primera situación se pone en duda su validez como persona, y en la segunda jugamos  una actuación concreta.

9. No comparar (con sus hermanos, con sus primos, con sus compañeros… )A nadie nos gusta que nos digan o nos insinúen que somos “inferiores” que otros en algún aspecto.

 

Enlaces de interés:

Cuentos para dormir: cuentos para aumentar la autoestima en niños

Guía infantil: juegos para aumentar la autoestima en niños

Taller de autoestima para adolescentes


primera infancia

CURIOSIDADES SOBRE LA PRIMERA INFANCIA

Estamos rodeados de bebés y niños pequeños, ya sea en nuestra casa, familia, vecindario o trabajo. A todos nos encantan y creemos conocer prácticamente todo de estos pequeños. Aunque esta puede parecer que es una etapa relativamente sencilla de entender, la edad que comprende de los 0 a 6 años es bastante compleja y marca el desarrollo del resto de nuestra vida en muchos aspectos. Saber un poco más sobre este tema te permitirá conocer mejor a los niños de estas edades.

Algunas características interesantes sobre esta etapa de la vida son las siguientes:

Los bebés están pre-programados hacia los estímulos humanos desde el nacimiento. Desde que el bebé nace muestra preferencias por la voces y figuras humanas. Hay que tener en cuenta que el niño presenta una serie de necesidades básicas que han de ser satisfechas por otros, por lo que lógico que busque interaccionar con otros individuos.

Desde etapas muy tempranas el niño muestra un temperamento determinado, genético y heredado. El temperamento se define como el estilo de respuesta emocional a los estímulos ambientales. Conocer que tipo de temperamento tiene tu bebé te permitirá actuar mejor según sus necesidades. Se han distinguido tres tipos de bebés según su temperamento (Thomas y Chess): fáciles (40%), difíciles (10%) y lentos de animar (15%). El 35% restante serían una mezcla de los tres.

En esta época evolucionan sus emociones  y los bebés pasan de tener solo emociones primarias a sentir emociones secundarias más complejas.
La emociones primarias están presentes desde el nacimiento y también las encontramos en algunos animales, como los mamíferos superiores.  Algunas de estas emociones son la tristeza, la alegría o el enfado. La emociones secundarias o de auto-conciencia requieren conocimiento social, como la empatía, envidia, vergüenza, orgullo, timidez, etc. Estas se forman entre los 18 y los 30 meses.
La expresión de las emociones en niños de estas edades se caracteriza por ser breve, intensa, transitoria y muy frecuente.

Todavía no conocen ni comprenden las normas sociales . De hecho las famosas “rabietas” de los 2 años son una manifestación de frustración al no comprender que no pueden conseguir lo que se les antoja en cada momento. Al no controlar sus emociones los pequeños cogen berrinches.

El apego hacia sus figuras más relevantes aparece en los tres primeros meses y se consolida entre los 12 y 24 meses. El apego es la vinculación afectiva, intensa y duradera que se establece entre dos personas (Bowlby, Ainsworth). Es importante que el niño establezca un apego seguro con sus figuras más cercanas, basado en muestras de cariño y protección, para que tenga un buen desarrollo de su socialización y autoestima .
A los 18-20 meses se empieza a desarrollar el autoconcepto (conciencia de sí mismo) y la autoestima (valoración positiva o negativa del autoconcepto). Como hemos mencionado la autoestima del pequeño está muy condicionada por el afecto y estilo educativo de los padres.

En esta época también aparecen rudimentos del rol de género. Comienzan a identificarse con el padre del mismo sexo y mostrar preferencia por objetos “propios del sexo”. Este aspecto tiene una gran influencia cultural, ya que desde que el bebé nace le conducimos hacia lo “masculino” o lo “femenino” (habitación rosa si es niña, azul si es niño, diferentes juguetes según el sexo, etc.). En los primeros años de vida se forma la identidad sexual (conciencia de pertenecer al sexo masculino o femenino), que no hay que confundir con la orientación sexual (deseo erótico o amoroso por personas de un sexo u otro). Esta última no suele aparecer hasta la adolescencia.

En cuanto a su desarrollo motor hay que destacar que durante los dos primeros años los niños crecen a un ritmo tan rápido que a los 24 meses alcanzan casi la mitad de la altura a la que llegarán siendo adultos. Conforme se van desarrollando algunos músculos específicos, capacidades perceptivas, sistema nervioso, etc. el niño va adquiriendo coordinación motora, y para los 5-6 años suelen haber consolidado la mayoría de las destrezas motrices (equilibrio, ritmo, escritura de alguna letras, etc). La estimulación de los padres y del ambiente es muy importante para determinar la edad de adquisición de estas habilidades.

Por último, pese a que la enseñanza obligatoria se inicia con la educación primaria (5-6 años), es recomendable que el pequeño se escolarice cuanto antes, ya que el contexto escolar promueve el desarrollo social de forma determinante. En la escuela infantil el niño aprende a relacionarse de una manera más formal (no tan afectiva), a desenvolverse fuera de su entorno familiar, amplía su lenguaje y vocabulario e interacciona más con sus iguales. Es importante que los adultos promovamos la interacción entre niños, tanto dentro como fuera de la escuela infantil. Los pequeños tienen su “mundo de niños” donde el juego entre ellos favorece su desarrollo intelectual, físico, emocional y social.

Referencias bibliográficas:
Carretero, Palacios (1998): psicología evolutiva (Vol2). Madrid.Alianza Psicología
Palacios, Marchesi y Coll (1999): desarrollo psicológico y educación: psicología evolutiva. Madrid. Alianza psicología.
VV.AA (2005): psicología evolutiva. Madrid. UNED

Enlaces de interés:
Ser padres: estrategias para manejar rabietas
Psicología infantil: temperamento y personalidad del bebé
Teoría del apego
Importancia del juego